El Daño Cerebral Adquirido es una afección que empieza a darse a conocer en nuestra Comunidad desde finales de los ochenta, debido a que el número de afectados supervivientes de un TCE o un ACV no cesa de crecer desde entonces. Los recursos que se disponían en aquella fecha eran genéricos, bien preparados para asegurar la supervivencia, pero faltos de la especificidad, multidisciplinariedad y duración que el tratamiento de la afección iba a requerir desde el primer momento. Desde entonces y hasta la fecha, profesionales, afectados y familiares han venido reclamando la creación de dichos recursos que aseguren una atención de calidad y socialmente justa. Este mapa analiza la situación actual y apunta como conclusiones el diferencial todavía existente entre una atención adecuada y la que se dispone en nuestra Comunidad.